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1JORNADA NACIONAL DE LA VIDA CONSAGRADA
-Por Gloria Batalla-

“Las personas consagradas son un signo de Dios en diferentes entornos, son levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna y una profecía al compartir con los jóvenes y los pobres. Así entendido y vivido, nos aparece la vida consagrada como realmente es: ¡un regalo de Dios! Cada persona consagrada es un regalo para el pueblo de Dios. Hay tanta necesidad de estos testimonios, que fortalezcan y renueven el compromiso de difundir el Evangelio, la educación cristiana, la caridad hacia los más necesitados, la oración contemplativa; el compromiso en la formación humana y espiritual de los jóvenes, las familias; el compromiso con la justicia y la paz en la familia humana…” (Ángelus del Papa Francisco -Feb 02, 2014).

Hablar hoy, de la vida consagrada, parece una utopía… La vida consagrada nace en la iglesia como un llamado del Espíritu Santo hacia la Iglesia ante los embates de la cultura de los tiempos, para no perder su dinamismo radical y afrontar los retos históricos de cada tiempo y cultura, adaptándose a las necesidades que desafían su creatividad evangelizadora.

2La vida religiosa, cuando está impregnada del espíritu evangélico, de las bienaventuranzas, es en el corazón de la iglesia una incitación inquietante, hacia las exigencias del Evangelio. La presencia y el trabajo de los religiosos desde sus diferentes carismas es un incesante llamado, a la conversión, un grito profético y valiente que se involucra con los más indefensos, con la dignidad de las personas, y una tarea que va contra la injusticia y los atropellos que claman en este mundo al cielo.

La vida religiosa en la iglesia y en el mundo, ha encarnado un nuevo estilo de vida, siguiendo las enseñanzas del evangelio de Jesucristo. Los religiosos manifiestan ayer y hoy el poder de Jesús resucitado y la posibilidad de que es posible un hombre nuevo, que encarna valores humanos y religiosos apoyados en las exigencias del evangelio y la dignidad de las personas. Hoy, son tiempos de incertidumbres… pero los que estamos llamados por el bautismo, sabemos el gran valor que tiene este estado de vida para la Iglesia, las culturas y sociedades modernas y la realidad en riesgo que compartimos con muchos hermanos nuestros.

3La iglesia a través de documentos, cartas, encíclicas, siempre está atenta en el cuidado de la vida religiosa “Al hacer memoria de los orígenes sale a luz otra dimensión más del proyecto de la vida consagrada. Los fundadores y fundadoras estaban fascinados por la unidad de los Doce en torno a Jesús, de la comunión que caracterizaba a la primera comunidad de Jerusalén. Cuando han dado vida a la propia comunidad, todos ellos han pretendido reproducir aquel modelo evangélico, en un sólo corazón y una sola alma, gozando de la presencia del Señor” (cf. Perfectae caritatis, 15).

Los consagrados con su entrega generosa en la acción de cada día, construyen la iglesia, la sociedad y muestran la razón de nuestra esperanza, haciendo realidad al Señor de la historia, que sigue repitiendo: «No tengan miedo, que yo estoy ustedes hasta el fin de los tiempos» (Jr 1,8)”.

gLos fundadores fueron fieles a los designios de Dios en los tiempos que le tocaron vivir, ver y actuar ante las necesidades de la sociedad: “El carisma mismo de los Fundadores se revela como una experiencia del Espíritu (Evang. Nunt. 11), y es transmitida a los propios discípulos para ser por ellos vivida, custodiada, profundizada y desarrollada constantemente en sintonía con el Cuerpo de Cristo en un crecimiento perenne. Por eso la Iglesia defiende y sostiene la índole propia de los diversos Institutos religiosos (LG 44; cfr. CD 33; 35, 1, 2, etc.).

La espiritualidad de cada carisma revela a su familia a seguir creando como lo harían sus fundadores, por eso con el tiempo van surgiendo “Las familias religiosas”, que el mismo espíritu suscita actualizando el carisma y ayornándose a los tiempos, de allí que se unen los laicos y laicas consagrados y grupos de espiritualidad, animados por un espíritu común: “Es oportuno que cada familia carismática recuerde sus inicios y su desarrollo histórico, para dar gracias a Dios, que ha dado a la Iglesia tantos dones, que la embellecen y la preparan para toda obra buena (cf. Lumen Gentium, 12).

El compromiso de la Vida espiritual viviendo su carisma.

4Los consagrados fueron llamados para vivir íntimamente ligados a Jesucristo. En su entrega, buscar y aspirar a las cosas de arriba, no a las de la tierra (Colosenses 3:1). Agradar al Señor con toda su vida. Por eso, la vida consagrada vivida plenamente tiene una prioridad; busca la perfección. Es un llamado a la oblación, a la ofrenda total de su vida.

Su mayor objetivo es acrecentar la gracia bautismal, buscando la santidad, en una permanente fidelidad a Jesucristo y la perfección del amor.

Siempre estar disponible para el servicio generoso y la libertad en el apostolado: Su vida se hace fecunda en el servicio, aunque no es lo esencial sino el fruto de la comunión. Obliga a tender hacia la santidad y perfección de vida (Can 598:2). La vida consagrada es un “estado de perfección”, lo cual no significa que ya la alcanzaron quienes abrazaron la vocación, sino que tienen la obligación de buscarla.

Decía san Juan Pablo II: “Hoy más que nunca hay necesidad de vidas que proclamen la primacía de Dios”. Eso es la vida consagrada: proclamar que Dios es lo primero, porque nos ama y fuimos creados para conocerlo, amarlo, y servirlo.

hDesde cada Carisma particular, tener la fuerza y la entrega en la dedicación para el crecimiento de su Reino. En la misión, para extender el Reino: con creatividad, potencias, talentos, esfuerzos y trabajos.

La razón de existir en la vida consagrada es la santidad y la misión. Compartir la santidad de Cristo es irnos pareciendo a Él. Con nuestra vida, abrazado con responsabilidad y amor. La Iglesia se beneficia más de la santidad de la vida consagrada que de su trabajo.

“El estar con Jesús nos forma a una mirada contemplativa de la historia, que sabe ver y escuchar en toda la presencia del Espíritu y, de modo privilegiado, discernir su presencia para vivir el tiempo como tiempo de Dios. Cuando falta la mirada de fe «la propia vida pierde gradualmente el sentido, el rostro de los hermanos se hace opaco y es imposible descubrir en ellos el rostro de Cristo, los acontecimientos de la historia quedan ambiguos cuando no privados de esperanza». (Documento “Alegraos “Carta a los consagrados y consagradas Cap. II. (40)

La Vida Religiosa está en el corazón mismo de la Iglesia.

5Los consagrados traen la luz de Cristo allí donde más densas son las tinieblas y difunden la esperanza en los corazones desalentados. Damos gracias de manera especial por estos últimos 55 años del Concilio Vaticano II, que ha representado un «soplo» del Espíritu Santo para toda la Iglesia. La vida consagrada ha puesto en marcha un fructífero proceso de renovación, con sus luces y sombras, ha sido un tiempo de gracia, marcado por la presencia del Espíritu. Y en los tiempos que vivimos “la vida religiosa continúa respondiendo con gran generosidad e imaginación, a tantas tragedias; y necesidades humanas que presenta la vida moderna. Su vocación los llama a ser testigos de la misericordia y de ternura de Dios en el mundo, y su testimonio es el que hace creíble el anuncio del evangelio”.

NECESITAMOS RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS CON UNA GRAN MADUREZ HUMANA

6“Necesitamos religiosos y religiosas con una gran madurez humana, no podemos parecer extraterrestres ante la gente”. “Todos somos discípulos de Jesús, y hay que ver dónde está nuestro corazón: en la riqueza, en el número de religiosos… ¿dónde está nuestra seguridad? “También ha hablado sobre el servicio del amor, que pierde su sentido si los enfermos y ancianos de las congregaciones son un peso para nosotros. “Hemos caído en el individualismo reinante en la sociedad, somos monjes individualistas”. Dice; (Mons. D. Vicente Jiménez Zamora -Presidente de la Comisión Episcopal para la vida Consagrada)

El papa Francisco en la XXI Jornada de la Vida consagrada; exhorta a llevar a Jesús a la gente, no convirtiéndose en profesionales de lo sagrado, sino en padres y madres que transmiten la esperanza profética: “…Acompañemos a Jesús en el encuentro con su pueblo, a estar en medio de su pueblo, no en el lamento o en la ansiedad de quien se olvidó de profetizar porque no se hace cargo de los sueños de sus mayores, sino en la alabanza y la serenidad; no en la agitación sino en la paciencia de quien confía en el Espíritu, Señor de los sueños y de la profecía. Y así compartamos lo que no nos pertenece: el canto que nace de la esperanza”.

11El lema de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2017, nos dice ser: “Testigos de la esperanza y la alegría”. La Iglesia este día, dedica a mirar a la vida consagrada y a cada uno de sus miembros como un don de Dios a la Iglesia y a la humanidad. Demos gracias a Dios por las Órdenes e Institutos religiosos dedicados a la contemplación, a tantas obras de apostolado, por las Sociedades de vida apostólica, por los Institutos seculares, por el Orden de las vírgenes, por las Nuevas Formas de vida consagrada y por otros grupos de consagrados, como también por todos los grupos de espiritualidad que se unen a los distintos carismas para continuar las obras de los fundadores en medio del corazón del pueblo y aquellos que, en el secreto de su corazón, se entregan a Dios con una especial consagración.

 

Comentarios:

Dios bendiga a las hermanas y hermanos que interceden por todos ante nuestro Padre.
Sara De León
09/09/2017

FELIZ DÍA A TODAS LAS PERSONAS CONSAGRADAS A LA VIRGEN DE FÁTIMA !!
Marcela Pensotti
08/09/2017

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