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1CON SAN PABLO EN DIRECCIÓN A DAMASCO
-Por Jorge Novoa-

San Pablo es una de las personalidades más fascinantes y atrayentes de la historia de la humanidad. Su vida y misión en el cristianismo primitivo, han suscitado asombro y admiración.

El texto que meditaremos, es aquel que nos cuenta su vocación, es decir, el encuentro que tuvo con el Señor y el llamado que recibió cuando iba de camino a Damasco. Éste hecho, será siempre como un centro incandescente, que lo nutrirá permanentemente en su misión, impulsándolo a ir más allá, este "haber sido alcanzado por Cristo" nutrirá su pasión por predicar el evangelio a tiempo y destiempo. En el libro de los Hechos, este acontecimiento, aparece narrado en tres oportunidades (9,1-19; 22,3-21; 26,9-23), las ligeras diferencias que encontramos, no alteran en nada su sentido que es totalmente unitario, nos centraremos en aquel texto que se encuentra en el capítulo IX.

Creemos que la categoría encuentro, como categoría bíblica, define perfectamente la experiencia de Pablo, que anida en el corazón del cristianismo. La vida cristiana como encuentro con Cristo es siempre novedad, que nunca se agota, infinita novedad, que viene de la eterna belleza del Señor. Basta repasar el capítulo 1° del evangelio según San Juan, y constatar lo irrepetible y novedoso que se manifiesta esta vivencia del encuentro con el Señor.

El encuentro con Cristo es siempre un acontecimiento revelador.

2Es gracia que nos introduce en los caminos de la Verdad; la verdad de Dios, de nosotros mismos, de los otros y el mundo. Es gracia iluminadora que obra progresivamente o abruptamente introduciéndonos en el camino de la conversión. Las circunstancias e intensidades del encuentro son diversas, al igual que la intensidad en su progresión. Todos estamos invitados a salir al encuentro de Jesús, como decía San Agustín, salir al camino que conduce hacia la meta, que es Dios.

El encuentro con Cristo marca nuestra vida, por su presencia y acción, hay un antes y un después.

El cristianismo no es una ideología, sino el encuentro con una persona, Jesús. El flagelo opuesto, que funciona como impostura, está en vivir y presentar el cristianismo como una idea. Este peligro antiguo y muy actual, consiste en adherir al cristianismo como a una ideología. "Hay un cristianismo y una teología que reducen el meollo del mensaje de Jesús –el reino de Dios– a los valores del Reino, identificando estos valores con las grandes consignas del moralismo político, y proclamándolo, al mismo tiempo, como la síntesis de las religiones, pero olvidándose así de Dios, a pesar de que Él es el sujeto y la causa del reino de Dios".

El cristianismo no es un simple libro de cultura o una ideología, tampoco es un mero sistema de valores o de principios, por más elevados que sean. El cristianismo es una persona, una presencia, un rostro: Jesús, que da sentido y plenitud a la vida del hombre.

3"La cuestión capital del cristianismo hoy día, tal y como Vuestra Santidad anunció sugerentemente ya en la Redemptor hominis, encíclica programática de su pontificado, es identificarlo con un Hecho –el Acontecimiento de Cristo– y no con una ideología. Dios ha hablado al hombre, a la humanidad, no con un discurso que en último término pueda ser un hallazgo de filósofos o intelectuales, sino como un hecho acaecido del que se tiene experiencia. Vuestra Santidad lo ha expresado en la Novo milenio ineunte: «No será una fórmula lo que nos salve, sino una Persona.

San Agustín, Comentario al Evangelio según San Juan 13,4. Joseph Ratzinger 1/4/05; "Una confusa ideología de la libertad".

Estas palabras la dirigió la tarde del 1 de abril en que le fue entregado al entonces cardenal Joseph Ratzinger, en el monasterio de Subiaco, cuna de los benedictinos y de Europa, el Premio San Benito «por su labor excepcional a favor de la promoción de la vida y de la familia en Europa», y la certeza que ella infunde: ¡Yo estoy con vosotros”, El camino cristiano es dirección de la Verdad es un camino teologal; fe, esperanza y caridad. Un camino de encuentro con el Señor que nos invita a seguirlo.

Estructura de nuestro texto

Nuestro texto lo presentaremos en tres actos o momentos. Esta presentación quiere abordar la experiencia de Pablo, y al mismo tiempo, tender puentes que permitan reconocer que muchos de sus elementos, aunque con diversa intensidad, reflejan nuestras propias experiencias.
Saulo en dirección de Damasco (vv 1-2).
Encuentro con Cristo (vv 3-9).
Encuentro con la Iglesia de Cristo (vv 10-23).
 
Saulo en dirección de Damasco (vv 1-2).

6"1 Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote, 2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén"

¿Quién es Saulo y que significa Damasco? Saulo nació el Cilicia (Hch 31,29), fuera de la tierra de Israel, su padre era ciudadano romano (Hch 22,26-28), y allí entró en contacto con las dos grandes cosmovisiones culturales que se disputaban el control del mundo. Los helenistas con su cultura griega, ya muy desarrollada, habían penetrado en distintos pueblos del Asia Menor y ejercían gran influencia en los tiempos de Pablo.

Los romanos, como amos y señores de turno, controlaban esas tierras y poseían un imperio en plena expansión. Saulo probablemente nació entre en 5-10 d.C, y aproximadamente a los 15 años fue discípulo del rabino Gamaliel (Hch 22,3). En su experiencia de joven fariseo, estudioso y severo observante de la ley, se encuentran los tres grandes universos culturales y religiosos de la antigüedad; griego, romano y judío.

Dios está, desde el seno materno, preparando a Saulo, que va a ser llamado a proclamar la Buena Noticia a los gentiles, conoce ya sus idiosincrasias y podrá escrutarlas de manera nueva a la luz del Señor Resucitado que se le aparecerá en el camino. Esta síntesis cultural, que se deposita en la existencia en Saulo, vivida inconscientemente por él en su juventud, recibirá la nueva luz del Señor.

5Se nos dice que "respiraba todavía amenazas y muertes", la expresión "respirar", muestra claramente que su oposición está asentada en una firme convicción y seguridad. Saulo reconoce que los cristianos, es decir, los discípulos del Señor son un peligro para la sociedad, se encuentra enfrentado con sus enseñanzas y está dispuesto, por el mal que percibe, a no escatimar en esfuerzos para erradicar a los miembros de este grupo peligroso. De forma muy clara, aparecen presentadas en la Sagrada Escritura sus actitudes de confrontación con los cristianos.

Recordemos que previamente a este pasaje, aparece mencionado en 7,57-58, como un testigo mudo de la lapidación que sufrirá Esteban, y luego es presentado aprobando su muerte (8,1).

Al desatarse la persecución, su participación se volvió más activa, entraba a las casas y se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel (8,3).

“Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; 58 le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo" (Hch 7,57-58). Saulo aprobaba su muerte (Hch 8,1)

Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel” (Hch 8,3).

7Los proyectos aún no realizados, comienzan siendo proyectos deseados, que exigen ser amados y servidos en el corazón. Los proyectos nacen siendo deseos que nos mueven a obrar para alcanzar su realización.

Debemos preguntarnos ¿Quién me mueve a obrar en esta dirección? ¿Estoy movido por el Espíritu de Dios? ¿Cuáles son los medios que debo utilizar para alcanzar tales fines? ¿Cuáles me proponen? ¿Son de la misma naturaleza: medios y fines?

El destino de Saulo es Damasco, ella es la ciudad que congrega su mirada, allí saciará el deseo que lleva en su corazón. Damasco simboliza sus sueños, proyectos, habla de realización, fidelidad y consolidación. Damasco es el polo que le atrae como promesa de realización de sus proyectos. Es su norte. Para alcanzarlo hay que poner a su servicio el corazón, las horas, muchas noches de insomnio y todo su ser en tensión hacia él. Damasco en el inicio, es una realidad futura, pero ya está presente en las opciones actuales de Saulo.

Damasco son nuestros proyectos sin Dios, o lo que es peor, en su contra. ¿Cuantos Damascos nos han cautivado prometiéndonos felicidades que nunca nos entregaron? ¿Cuánto esmero y esfuerzo hemos puesto en dirigirnos a nuestro Damasco?

 
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