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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS - ABRIL 2024
   
-Domingo 7 de abril 2024 - 2º Domingo de Pascua - Divina Misericordia
-Domingo 14 de abril 2024- 3º Domingo de Pascua - Ciclo B
-Domingo 21 de abril 2024 - 4º Domingo de Pascua - Ciclo B
-Domingo 28 de abril 2024 - 5º Domingo de Pascua - Ciclo B
-Domingo 5 de mayo 2024 - 6º Domingo de Pascua - Ciclo B
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Domingo 7 de abril 2024 / 2º Domingo de Pascua - Divina Misericordia

—BIENVENIDA: 

Celebramos hoy el segundo domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia: "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Así canta la Iglesia en la octava de Pascua, casi recogiendo de labios de Cristo estas palabras del Salmo; de labios de Cristo resucitado, que en el Cenáculo da el gran anuncio de la misericordia divina y confía su ministerio a los Apóstoles: Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo."

Que se alegre nuestro corazón, que nuestra fe se fortalezca y nuestro amor aumente. Y que resuene en toda nuestra comunidad la acción de gracias al Padre, porque ha obrado tan grande maravilla.

Jesús muestra sus manos y su costado, es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. Cristo resucitado está realmente presente entre nosotros, y nuestra vida de comunidad es signo de esa presencia, y es Él mismo quien confía a los discípulos la misma misión que recibió del Padre, misión que debemos continuar nosotros.


—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 5, 12-16) 

Este relato de la vida de la primitiva Iglesia, nos muestra a los auténticos cristianos, que al compartir su vida y sus bienes, proclaman el hecho salvador de Jesucristo.

SALMO RESP.:    (117, 2-4. 13-15. 22-27a)      

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

2ª. LECTURA:     (Ap 1, 9-11a. 12-13. 17-19)   

El Apóstol Juan nos quiere manifestar que el Señor ha vencido realmente el mal y la muerte y que el camino de los hombres no conduce al fracaso, sino a la vida.

EVANGELIO:   (Jn 20, 19-31)

Aclamemos al Señor Resucitado con el jubiloso canto del Aleluya; Él se manifiesta a sus amigos, los discípulos, y en ellos a cada uno de nosotros, ya que Él está realmente presente en medio nuestro.

 

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, queridos hermanos, animados por el Espíritu que Jesús ha derramado en todos los creyentes, oremos a nuestro Padre del Cielo, con fe profunda, pidiendo por estas intenciones.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR JESÚS, DIVINA MISERICORDIA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre de misericordia, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que en su mensaje de luz y esperanza, todos los hombres reconozcamos la voz del mismo Cristo que hoy nos confía la misma misión que recibió de ti, oremos...

—Padre todopoderoso, te pedimos por todos los obispos y sacerdotes de nuestra patria, para que con el testimonio de sus vidas y su entrega al Evangelio, nos muestren siempre el verdadero camino hacia el Reino de los Cielos, oremos...

—Señor de la historia, te pedimos por nuestra patria, para que todos trabajemos unidos para conseguir una convivencia en justicia y libertad, y hoy más que nunca, se termine con los injustos marginamientos y el escándalo de la riqueza de unos pocos ante la pobreza de muchos, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos por tantas familias que hoy se encuentran sufriendo, para que encuentren en nosotros el gesto y la palabra oportuna que haga renacer en ellos la alegría y la esperanza, oremos...

—Señor de la vida, te pedimos por todos los cristianos, para que nos concedas la gracia de percibir la profundidad de la misericordia divina y nos ayudes a experimentarla en nuestras vidas y a testimoniarla a nuestros hermanos, oremos...

 

CELEBRANTE:

Dios, cuya misericordia es incontable, que despiertas a la fe a tu pueblo santo, escucha esta súplica y robustece, bondadoso, la gracia que nos diste para que todos tus hijos conozcan en plenitud que son engendrados por tu infinito amor, redimidos por la preciosa sangre de Cristo, regenerados y conducidos a la vida por el Espíritu. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino ofrezcamos también nuestras vidas, en un deseo de consagrarlas, total y definitivamente, al servicio de Dios y de nuestros hermanos.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Movidos por el mismo Espíritu que vivificó a Jesucristo resucitado, unámonos entre nosotros al presentar al Padre nuestra plegaria de acción de gracias, celebrando la muerte y resurrección de su Hijo.

COMUNIÓN:

Jesucristo nos ha amado como nadie lo ha hecho nunca. Ahora llama a todos los pueblos al banquete de la amistad, al banquete de la Eucaristía, el alimento que nos hace crecer espiritualmente y nos hace crecer como Iglesia.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hemos sentido la alegría profunda de la Resurrección salvadora de Cristo. Ahora necesitamos la sabiduría que nos dará el Espíritu Santo, y es lo que nosotros ahora esperamos, en el camino de Pentecostés. Tenemos que pedir y esperar que el Espíritu Santo nos cambie. Y si le dejamos entrar en nosotros, nuestra sabiduría servirá para ayudar y convertir a los Hermanos.

 

Nos despedimos cantando...

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Domingo 14 de abril 2024 / 3º Domingo de Pascua - Ciclo B

—BIENVENIDA: 

Hermanos, celebramos hoy con inmensa alegría, el domingo tercero de Pascua. Y nuestro gozo es porque el Señor vive realmente con nosotros, y porque su vida es también la nuestra.

Y esta Eucaristía que vamos a celebrar, es la que verdaderamente acrecienta nuestra fe en su resurrección, es la que alimenta nuestra esperanza de su retorno y es la que también acrecienta constantemente nuestro amor hacia Él y hacia cada uno de nuestros hermanos.

Jesucristo, verdadero Dios, es autor de nuestra vida, natural y sobrenatural, y gracias a su muerte y resurrección, los hombres nuevamente volvemos a ser hijos de Dios. Y Él exige de nosotros una conversión sincera, humilde y suplicante; por su gran misericordia, nos resucita, pero quiere que cada uno de nosotros pidamos humildemente perdón de nuestros pecados y vivamos siempre en actitud de conversión.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 3, 13-15. 17-19 ) 

Pedro, el primero de los Apóstoles, anuncia que Aquél que abrió el camino de la vida, no está muerto: sigue realizando de distintos modos, la restauración admirable de la humanidad.

SALMO RESP.:    (4, 2. 4. 7. 9 )      

R. Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

2ª. LECTURA:     (1 Jn 2, 1-5a)   

Esta lectura es un verdadero canto de esperanza: Jesucristo, muerto y resucitado, es la única garantía del perdón que Dios no cesa de darnos.

EVANGELIO:   (Lc 24, 35-48)

Aclamemos jubilosamente a Jesús en su palabra, que hoy, con detallada delicadeza se nos muestra cómo, ya resucitado, estaba con sus discípulos.

 

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, oremos con fe al Padre que ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos, vida y resurrección de todos los hombres, y que nos ha resucitado a todos nosotros juntamente con Él.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, RESURRECCIÓN Y VIDA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Señor todopoderoso, te pedimos por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, protégelo y fortalécelo para que siempre, por su palabra, nos haga presente a tu Hijo resucitado, oremos...

—Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, te pedimos por nuestro obispo, para que, con su testimonio, sea nuestra guía para formar una comunidad diocesana verdaderamente comprometida con el mensaje de la Buena Nueva, oremos...

—Señor, fuente de toda luz, te pedimos por un verdadero reencuentro de todos los habitantes de nuestra patria, para que todos seamos capaces de transformar nuestras mentes y nuestros corazones, para que en ellos vuelva a reinar la sinceridad y la honestidad, oremos...

—Señor, Padre de las misericordias, levanta y consuela a los enfermos, a los que sufren, a los que no tienen trabajo, a los que está marginados, y que en nosotros encuentren la ayuda que tanto necesitan, oremos...

—Dios, Señor de la vida, te pedimos por nuestra comunidad, para que, viviendo siempre en actitud de conversión y con el testimonio de nuestras vidas renovadas, manifestemos la presencia salvadora de tu Hijo en medio del mundo, oremos...

 

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, Tú que has llenado el mundo de regocijo por la resurrección de tu Hijo, y le has dado la alegría de haber recobrado la dignidad de la adopción filial, concédenos vivir unidos a su amor para alcanzar con Él la gloria. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcamos al Padre Eterno, nuestro sincero deseo de transformar nuestras vidas, en una renuncia permanente a nosotros mismos, para que así ellas, junto a estas ofrendas, queden consagradas totalmente a Él.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Elevemos nuestro canto de acción de gracias a Dios, que nos da constantemente pruebas de su amor, y que nos lo ha manifestado hasta el extremo de darnos a su propio Hijo, que ha muerto y resucitado por todos nosotros.

COMUNIÓN:

Jesús se ha hecho presente entre nosotros en su Palabra, y ahora, con su presencia sacramental, se nos da totalmente en alimento para fortalecer nuestro camino de peregrinos hacia el Reino de los Cielos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al terminar nuestra celebración de hoy recordemos que el próximo domingo se llevará a cabo en todo el mundo, la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones. Jornada que nos compromete a todos los católicos, no sólo a orar, sino a trabajar activamente para promoverlas, en nuestras familias y en nuestras comunidades.

 

Nos despedimos cantando...

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Domingo 21 de abril 2024 / 4º Domingo de Pascua - Ciclo B

—BIENVENIDA: 

Celebramos hoy el domingo cuarto de Pascua, domingo que tradicionalmente, en los tres ciclos litúrgicos, es el domingo del Buen Pastor, ya que lo contemplamos desde una perspectiva concreta: la de Jesucristo como Buen Pastor que da la vida por las ovejas.

Y en este cuarto domingo, como todos los años, la Iglesia realiza la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en la que el Santo Padre nos invita a todo el Pueblo de Dios a reflexionar sobre el tema de la «Llamados a sembrar la esperanza y a construir la paz».

Jesús, verdadero Dios, es el Buen Pastor, que entrega su vida por nosotros dándonos la vida de la gracia. Y Él nos llama hoy, a cada uno de los bautizados a entregar nuestra vida a los demás por amor a Él. Y ese llamado es para algunos, a una entrega total a la consagración plena de su vida a Dios en favor de sus hermanos. Y como hace veinte siglos, Él nos sigue pidiendo a todos que recemos y trabajemos para que no falten pastores al mundo de hoy, con la firme convicción de que las vocaciones son un don que se ha de implorar con la oración y merecer con la santidad de vida.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 4, 8-12) 

Pedro y Juan, encarcelados por causa de Jesús, declaran ante el Sanedrín afirmando que sólo en Jesucristo crucificado se encuentra la auténtica y definitiva salvación.

SALMO RESP.:    (117, 1. 8-9. 21-23. 26. 28-29)      

R. Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.

2ª. LECTURA:     (1 Jn 3 1-2)   

El Apóstol nos sitúa ante la verdad fundamental: somos verdaderamente hijos de Dios que anhelamos vivir en plenitud aquello que ya somos.

EVANGELIO:   (Jn 10, 11-18)

En la proclamación del Santo Evangelio, el mismo Jesús, el Buen Pastor, nos llama hoy en forma personal. Aclamémoslo cantando jubilosamente el Aleluya.

 

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Hermanos, en la certeza que nuestra súplica será escuchada, y con el mismo entusiasmo de los primeros cristianos, que creyeron en la resurrección del Señor, oremos con toda confianza.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR JESÚS, EL BUEN PASTOR, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Dios de bondad, te pedimos por la Iglesia, para que acoja con alegría las numerosas inspiraciones del Espíritu de tu Hijo y, dócil a sus enseñanzas, fomente vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada con una disponibilidad para servir según el ejemplo de San José, oremos...

—Padre santo, te pedimos que des fortaleza  a los obispos, sacerdotes, diáconos, a los consagrados y a todos los bautizados en Cristo para que cumplan fielmente su misión al servicio del Evangelio, oremos...

—Padre santo, te pedimos nos concedas santos ministros del altar, que sean solícitos y fervorosos custodios de la Eucaristía, sacramento del don supremo de Cristo para la redención del mundo, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos que abras el corazón de los padres para que, con caridad solícita, atención prudente y piedad amorosa, sean para sus hijos guías seguros hacia los bienes espirituales y eternos, oremos...

—Señor de la vida, haz que surjan entre los cristianos numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, que mantengan viva la fe y conserven la grata memoria de tu Hijo Jesús mediante la predicación de su palabra y la administración de los Sacramentos con los que renuevas continuamente a tus fieles, oremos...

—Señor de la historia, te pedimos por todas las familias católicas, para que nos dispongamos a cumplir tu voluntad, y a acompañar con prudente delicadeza a cuantos de entre nosotros sean llamados a seguir más de cerca a tu Hijo, oremos...

 

CELEBRANTE:

Padre bueno, junto a estas intenciones te confiamos los jóvenes y las jóvenes del mundo, pidiéndote que María Santísima, Reina de los Apóstoles, les enseñe a pronunciar el sí que da significado a la existencia y hace descubrir el nombre escondido por Dios en el corazón de cada persona. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Presentemos ahora, al Dueño de la mies. nuestro sincero propósito de ser quienes orienten a los adolescentes y a los jóvenes hacia el descubrimiento de su propia vocación en la vida cotidiana.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús es el Buen Pastor que nos conoce y nos ama; Él es quien ha dado su vida para que nosotros tengamos la vida de la gracia. Por ello, con fe renovada, cantemos ahora nuestra acción de gracias al Padre de los Cielos: el Dueño de la mies.

COMUNIÓN:

Al acercarnos a comulgar, tengamos presente que en nuestra respuesta a Jesús es donde encontramos la comunión con Él como miembros vivos de un mismo cuerpo, que es la Iglesia.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al regresar a nuestros hogares, debemos hacerlo con la firme resolución de entregarnos totalmente al servicio de los demás, como Jesús el Buen Pastor, para llevar a todos los hombres hacia su rebaño.

 

Nos despedimos cantando...

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Domingo 28 de abril 2024 / 5º Domingo de Pascua - Ciclo B

—BIENVENIDA: 

Celebramos hoy el quinto domingo de Pascua; de este tiempo de gracia y de gozo que reaviva nuestra fe, acrecienta nuestra esperanza y nos profundiza en el amor: Jesús está con nosotros y una corriente de vida circula de Él, la vid verdadera, hacia nosotros, los sarmientos.

Jesús, en la imagen de la vid nos presenta la Iglesia, de la que Él es la cepa y nosotros los sarmientos que debemos formar una sola cosa con Él, ya que si nos separamos de Cristo perderemos la vida de la gracia, lo que verdaderamente significa la muerte espiritual. Cristo es la fuente y origen de todo apostolado, por eso, de nuestra unión vital con Él depende la fecundidad de nuestro apostolado.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 9, 26-31) 

En esta lectura se nos presenta la situación de las primeras comunidades cristianas cuando Pablo visitó Jerusalén; si por un lado convivían en paz y se construían nuevas comunidades, por otro, los antiguos creyentes rehuían acoger a los nuevos convertidos.

SALMO RESP.:    (21, 26b-28. 30-32)      

R. Te alabaré Señor, en la gran asamblea.

2ª. LECTURA:     (1 Jn 3 18-24)   

Acojamos con verdadero interés la exhortación del apóstol Juan a vivir una vida de amor real y práctico, porque éste es el mandamiento del Señor, y cumplirlo es tener la paz verdadera.

EVANGELIO:   (Jn 15, 1-8)

Escuchemos ahora, en la proclamación del santo Evangelio, a Jesús que nos manifiesta la necesidad de estar realmente unidos a Él, como los sarmientos están unidos a la vid, si queremos dar buenos frutos.

 

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Unidos a Jesucristo y por medio de su Espíritu, hagamos ahora esta plegaria confiada, recordando lo que antes nos ha dicho: "Si ustedes permanecen en mí..., pidan lo que quieran y lo obtendrán"

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"QUE DEMOS FRUTOS DE VIDA, SEÑOR"

—Porque queremos que el mensaje de Salvación que la Iglesia proclama, sea escuchado por todos los hombres y nos lleve a vivir en íntima comunión con Jesucristo y los hermanos, te pedimos...

—Para que, como en las primeras comunidades cristianas, nuestra comunidad diocesana, junto a nuestros obispos y nuestros sacerdotes, camine siempre guiada por el Espíritu Santo, te pedimos...

—Para que en nuestra patria se viva en una auténtica justicia social y nos haya más familias sin trabajo, sin techo o injustamente marginadas, te pedimos...

—Para que los que están sufriendo en sus cuerpos o en sus espíritus, encuentren en nosotros, esa misma caridad que era el signo distintivo de las primeras comunidades cristianas, te pedimos...

—Para que toda nuestra comunidad, como sarmientos del Señor, demos verdaderos frutos de vitalidad divina, y así todos los hombres puedan ver en nosotros a Cristo, te pedimos...

 

CELEBRANTE:

Padre bueno, te rogamos nos concedas la gracia de permanecer en tu amistad a fin de dar fruto y realizar lo que con fe te hemos pedido. Por tu Hijo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

La ofrenda que ahora el Señor espera de cada uno de nosotros, es nuestra disposición a ser los sarmientos unidos vitalmente a su Hijo, la Vid verdadera.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con la firme convicción de que Jesucristo está realmente presente en esta comunidad de fe, realicemos ahora, todos juntos, la acción de gracias por su amor renovador.

COMUNIÓN:

Es el mismo Jesús quien nos dice: "Tomen y coman porque éste es mi cuerpo entregado por ustedes". Por esto, los que tenemos fe y queremos vivir de verdad como Él nos enseña, nos acercamos llenos de alegría y confianza en su palabra de vida, a recibirlo sacramentado.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Dios hoy nos sigue hablando y pidiéndonos, de muchas formas, que sigamos dando los frutos que el Evangelio reclama: responder con prontitud y con generosidad a su inmenso amor.

 

Nos despedimos cantando...

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Domingo 5 de mayo 2024 / 6º Domingo de Pascua - Ciclo B

—BIENVENIDA: 

Nos encontramos celebrando la gran fiesta cristiana: la Pascua; y concretamos hoy celebramos el domingo sexto de este tiempo en el cual nos hallamos ya en la etapa final, en que se acentúa el hecho de la no presencia física de Jesús, de la acción del Espíritu Santo y de la misión de la Iglesia como continuadora del camino de Jesucristo.

El infinito amor de Dios por nosotros se hace visible en el envío de su Hijo, que con su muerte y resurrección nos alcanzó el perdón de nuestros pecados y nos devolvió la dignidad de hijos de Dios. Y su mandamiento principal es que lo amemos a él y a nuestro prójimo, ya que el que no ama a l prójimo no conoce a Dios, porque Él es amor. Y hoy nos pide que nos identifiquemos con Jesús, que obramos y sirvamos como Él y que nos entreguemos a nuestros hermanos.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 10, 25-26. 34-35. 44-48) 

Con este relato de la acogida dentro de la Iglesia, al primer cristiano que no era judío, se rompen definitivamente todas las barreras de razas y de pueblos, es la universalidad de la salvación.

SALMO RESP.:    (97, 1-4)      

R. El Señor reveló su victoria a las naciones.

2ª. LECTURA:     (1 Jn 4, 7-10)   

En esta carta vemos claramente la inmensidad del amor y la misericordia de Dios.

EVANGELIO:   (Jn 15, 9-17)

En el santo Evangelio, Jesús nos exhorta a permanecer en su amor, que es la fuente y el motor para toda nuestra vida. Lo aclamamos gozosamente con el canto del Aleluya.

 

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, queridos hermanos y hermanas, invoquemos a Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a Jesús, nuestro jefe y salvador, y firmemente arraigados en su amor, elevemos nuestra humilde y confiada plegaria.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ILUMÍNANOS CON LA LUZ DE CRISTO"

—Padre santo, que hiciste pasar a tu Hijo amado de las tinieblas de la muerte a la luz de tu gloria, haz que tu Iglesia camine por la firmeza y fidelidad hacia tu luz admirable, y por ello te pedimos...

—Padre bueno, que nos has salvado por la fe, haz que nuestra Iglesia diocesana viva siempre según la fe que profesamos en nuestro bautismo, y por ello te pedimos...

—Padre justo, que por la victoria de la cruz elevaste a Cristo sobre la tierra, haz que todos los hombres y todos los pueblos alcancen la paz que Él vino a traer con su muerte y resurrección, y por ello te pedimos...

—Padre misericordioso, que has glorificado a tu Hijo, ayuda a los que sufren, da libertad a los presos, la salud a a los enfermos, el consuelo a los abandonados, y que en todos nosotros ellos descubran tu amor providente, y por ello te pedimos...

—Padre y Señor de la historia, haz que nuestras vidas, oculta en tI con Cristo, brillen en el mundo, para que sean un constante testimonio de discípulos suyos, amando, sirviendo y ayudando a los demás, y por ellos te pedimos...

 

CELEBRANTE:

Dios nuestro, Padre de todos los hombres, que por la resurrección de tu Hijo nos has dado una esperanza auténtica, derrama sin cesar sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que él transforme nuestras vidas y se manifiesta en nuestras obras. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar estas ofrendas al Padre, ofrezcámonos nosotros mismos para ser verdaderamente otros Cristo que se entreguen a Él y a los hermanos, en especial a los más necesitados.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Y ahora, con la alegría de la salvación que el Padre nos ha dado por su Hijo, y con la ayuda del Espíritu de Amor, elevemos nuestro canto de acción de gracias.

COMUNIÓN:

"No hay amor más grande que dar la vida por los amigos", nos ha dicho el Señor en el Evangelio. Y Él ha dado la vida por nosotros y nos ha elegido como amigos suyos. Participemos ahora de su Cuerpo y que esta alegría nos dure siempre y nos haga vivir como hombres renovados.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Recordando que el próximo domingo celebraremos la Fiesta de la Ascensión del Señor, día que en todo el mundo se lleva a cabo la Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales, este año bajo el lema de: “Inteligencia artificial y sabiduría del corazón para una comunicación plenamente humana", regresamos a nuestros hogares con el compromiso de la misión para la que hemos sido elegidos: ir por todo el mundo y anunciar la Buena Nueva de la Salvación.

 

Nos despedimos cantando...

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