ir al home ir a la revista ir a notas ir a archivo ir a guiones liturgicos ir a santo del mes ir a contacto ir a links ir a chiqui
 
volver

Alegría en la Iglesia: la canonización de dos papas.
-Por la redacción-

canonizacionRoma se prepara para recibir a millones de peregrinos que llegarán a la Ciudad Eterna para ser testigos de primera mano del acontecimiento histórico que celebrará la Iglesia Católica el próximo 27 de abril, Segundo Domingo de Pascua y Domingo de la Divina Misericordia, la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII.

¿Qué significado tiene en la óptica del papa Francisco haber elegido canonizar juntos a Juan XXIII y Juan Pablo II? Son dos papas algo lejanos en el tiempo pero unidos por la misma solicitud pastoral por la Iglesia. Ambos pontífices tienen dos referencias comunes: El Concilio Ecuménico Vaticano II como evento evangélico de caridad y de paz, y la Iglesia como madre generosa y atenta que se hace cercana a cada ser humano para dar consuelo, ayuda, apoyo y esperanza.

Juan XXIII es el Papa bueno. Padre de todos, católicos o no. Él abrazaba a la humanidad y bendecía. Juan Pablo II es el Papa que en su centenar de viajes visitó al mundo entero, haciéndose mensajero de paz y promotor de la vida, de la fraternidad entre los pueblos, de la acogida generosa a los necesitados.

Los dos papas fueron protagonistas del Concilio Vaticano II y ambos alcanzaron el heroísmo de las virtudes cristianas, es decir, la santidad.  La santidad es su característica esencial. Santidad que significa vivir la vida nueva del Evangelio en la situación en la que la Providencia los colocaba. Para Juan XXIII fue responder con coraje y solicitud a la inspiración de convocar un concilio ecuménico. Para Juan Pablo II fue el haber actualizado el Vaticano II poniéndose en evidencia sus ricas implicaciones teológicas, litúrgicas, pastorales, devocionales, canónicas y catequísticas.

Juan XXIII abrió el camino a la actualización y Juan Pablo II, continuando la obra pionera de Pablo VI, llevó a ulteriores desarrollos los fermentos de tal actualización. Hoy la Iglesia vive de esta doble herencia, de la sencillez del papa bueno y del dinamismo del papa misericordioso y sufriente.

A ambos pontífices también los une la Virgen María. La dimensión mariana del servicio petrino realizado con corazón de padre y con solicitud de amor materno está muy presente en los dos papas, fueron grandes exponentes de la devoción a la Madre de Dios, a cuya protección encomendaron su ministerio petrino. El 15 de agosto de 1961 el papa Juan XXIII en su diario del alma escribía: «Ad Iesum per Mariam -(A Jesús por María)-. De hecho esta vida mía, que se dirige al ocaso, no podría resolverse mejor que concentrando  todo en Jesús, hijo de María y ofreciéndome por los brazos de ella para suavidad y consuelo de mi espíritu». Para Juan Pablo II la santísima Virgen constituía la referencia existencial de la vida de fe. Había sido ella quien le salvó de aquel fatídico 13 de mayo de 1981, donde recibió un disparo, y desde aquel momento su vida fue un renovado y entusiasta ofrecimiento al servicio de Cristo y de la Iglesia.

Para la canonización del papa Juan Pablo II ha habido un camino preferencial facilitado por el hecho de que Benedicto XVI dispensó de los cinco años que se deben esperar, desde que la persona fallece para abrir la causa de canonización, permitiendo el inédito inicio de la causa a tan solo un mes de su muerte. Luego todo el procedimiento canónico se siguió escrupulosamente, sin prisa ni superficialidad. Los milagros que fueron tomados en consideración para su canonización fue la sanación milagrosa de una monja francesa que sufría un parkinson irreversible y avanzado (por el cual fue beatificado), y el segundo milagro necesario que se aprobó, para la próxima canonización, fue la curación de una mujer de Costa Rica que sufría un aneurisma cerebral.

La canonización del papa Juan XXIII también tuvo su parte preferencial, ya que su causa se inició al finalizar el Concilio Vaticano II, tan solo dos años después de su muerte. Sin embargo, su beatificación sí tuvo que esperar, ya que recién se llevó a cabo 35 años después de iniciada la causa, cuando se aprobó el milagro de la curación de una religiosa napolitana que sufría una incurable enfermedad del estómago. Para la canonización, el papa Francisco autorizó el proceso sin necesidad de un segundo milagro.

Con Juan XXIII y Juan Pablo II se enriquece la línea de los santos pontífices de la Iglesia Católica, que comenzando por san Pedro, pasarán a ser un total de 81. Estos dos papas entran en la lista  de los pastores sabios y santos, ya que fueron pontífices que hicieron coincidir su magisterio con la santidad de la vida.

Tomado de las declaraciones del Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el día 6 de julio de 2013, luego de que el papa Francisco anunciara la canonización conjunta de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II.

 
volver | subir
Dejá tu comentario:
Nombre:
Nota:
Comentario:
 
 
volver | subir
concurso
barrita
barrita
cuaresma
barrita
francisco
barrita
catequesis
barrita
gonzalez
barrita
separador
separador
barrita

FAMILIA CRISTIANA  |  LA REVISTA  |  NOTAS  |  ARCHIVO  |  GUIONES LITÚRGICOS  |  SANTO DEL MES  |  CONTACTO  |  LINKS  |  CHIQUIFAMILIA

Familia Cristiana, revista digital mensual - Larrea 44 (1030), Buenos Aires, Argentina - Telefax: (011) 4952-5924 - paulinasred@paulinas.org.ar