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MEDITACIÓN DIARIA
DEL EVANGELIO - FEBRERO 2026
-Por P. Guillermo de Jesús Acero Alvarín-

Intención del Papa para el mes de FEBRERO: Oremos para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.

 

DOMINGO 01 - IV del Tiempo Ordinario
Santa Brígida de Irlanda
So 2, 3; 3, 12-13; Sal 145, 6-10; 1 Co 1, 26-31; Mt 5, 1-12a

EVANGELIO: En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo».

REFLEXIÓN: Jesús nos revela hoy lo que Dios lleva en su corazón. En ese corazón están los pobres, los que lloran, los que buscan la justicia, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, los perseguidos por ser discípulos de Jesús. A ellos les habla con palabras de ternura y consuelo, y los anima a proseguir adelante con esperanza. Jesús nos dice que los esfuerzos que hacemos cada día para que este mundo sea más justo y fraterno valen la pena. Nos invita a identificarnos con los pobres. Para quienes no lo logran a causa de su orgullo, su indiferencia y su ambición, las bienaventuranzas resuenan con la voz de los profetas que rompen los corazones de piedra e infunden un espíritu nuevo.

ORACIÓN: Gracias, Jesús, porque me invitas a ser plenamente feliz contigo, asumiendo con humildad y esperanza tu proyecto de vida.

 

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 1 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

LUNES 02
Presentación del Señor (F)
Ml 3, 1-4; o bien Hb 2, 14-18; Sal 23, 7-10; Lc 2, 22-40; F. B. Lc 2, 22-32

EVANGELIO: Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «Un par de tórtolas o dos pichones». Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con Él.

REFLEXIÓN: La familia de Jesús llega al templo de Jerusalén para entregar la ofrenda que hacen los más pobres. Con ello expresan su gratitud al Dios de Israel y Él les responde por medio de dos ancianos: Simeón y Ana, quienes, al estilo de los profetas, revelan la misión de Jesús: llevar a todos los pueblos la luz de la Palabra. Su vida y su predicación será liberadora y transformadora, despertará la esperanza de los que anhelan tiempos nuevos. Jesús sigue siendo hoy un signo de contradicción que nos desafía y que tenemos que discernir y acoger con pasión. María acompaña a su hijo en esta confrontación y acoge en su corazón los signos de esa liberación que llega por el anuncio del Reino.

ORACIÓN: Me presento contigo, Jesús, ante tu Padre Dios. Le ofrezco la vida que me dio y la misión que me encomienda.

 

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 2 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

MARTES 03
Santos Blas, Ob. y Mr. y Óscar, Ob. (ML)
2 S 18, 9-10.14b.24-25a.31—19, 3; Sal 85, 1-6; Mc 5, 21-43

EVANGELIO: En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, a imponerle las manos sobre ella, para que se cure y viva». Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con solo tocarle el manto, curaré». Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de Él, se volvió enseguida en medio de la gente y preguntaba: «¿Quién me ha tocado el manto?». Los discípulos le contestaban: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”». Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad. Él le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?». Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida». Se reían de Él. Pero Él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la tomó de la mano y le dijo: Talitha qumi (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y que­daron fuera de sí llenos de estupor. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

REFLEXIÓN: La jornada misionera de Jesús que leemos hoy se desarrolla en la orilla judía del lago, después de haber liberado a un endemoniado en la orilla pagana de los gerasenos. En medio de la multitud se siente la voz angustiada del líder de la comunidad judía que suplica por su hija y el gesto discreto de una mujer que sufre en silencio su enfermedad. La gran confesión de todos es que Jesús tiene entrañas de misericordia ante nuestros sufrimientos. Él escucha nuestras súplicas, conoce lo que sucede en nuestro interior y nos sana con su poder. El pueblo de Dios más sencillo lo sabe y sigue acudiendo a Él con confianza. Su fe sigue siendo la de Jairo y de la mujer enferma: «Tú puedes sanarnos, Señor Jesús».

ORACIÓN: Confiamos en ti, Jesús. Míranos con amor y sana nuestras enfermedades y tristezas.

 

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 3 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

MIÉRCOLES 04
Beato Eduardo Francisco Pironio
2 S 24, 2.9-17; Sal 31, 1-2.5-7; Mc 6, 1-6

EVANGELIO: En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de Él. Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

REFLEXIÓN: La gente de Cafarnaún se admiraba de la sabiduría de Jesús y de su autoridad sobre el mal y sobre las fuerzas de la naturaleza, pero en Nazaret ocurre lo contrario. Jesús percibe el rechazo de los suyos y la falta de fe que cierra las puertas a la acción salvífica de Dios. Sin embargo, esta dificultad no impide que Él siga anunciando el Reino en los pueblos aledaños. Los profetas llevan en su corazón una Palabra que viene de Dios. Ella les da la fuerza para enfrentar los obstáculos y responder con creatividad a los desafíos de la realidad. Las discípulas y discípulos de Jesús sienten en su corazón ese mismo llamado profético y responden con valentía.

ORACIÓN: Gracias por confiar en mí, Señor, y por encomendarme la misión de anunciar tu Palabra allí donde es más difícil escucharte.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 4 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

JUEVES 05
Santa Águeda, virgen y mártir (MO)
1 R 2, 1-4.10-12; Sal: 1 Cro 29, 10-12; Mc 6, 7-13

EVANGELIO: En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y decía: «Quédense en la casa donde entren hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en un lugar no los reciben ni los escuchan, al marcharse, sacudan el polvo de los pies en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

REFLEXIÓN: La vocación y la misión van siempre de la mano. Jesús nos llama a todos y quiere que llevemos a todos a un encuentro personal con Él. Por eso, no es extraño que escoja doce discípulos, número que nos recuerda al Pueblo de Dios; que dé la instrucción de ir de dos en dos, signo del testimonio; y que les pida entrar en las casas (familias) para tener un contacto más personal. Los discípulos aprendieron de su maestro a predicar con autoridad y a expresar la misericordia de Dios, nosotros hoy sentimos el mismo llamado y el mismo desafío. El mundo necesita escuchar la propuesta de vida y esperanza que brota del Reino de Dios y sentir su cercanía a través de nuestro testimonio.

ORACIÓN: Bendito seas, Señor Dios nuestro, porque tu poder y tu misericordia se extienden por toda la tierra.

 

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 5 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

VIERNES 06
Santos Pablo Miki y Comps. Mrs. (MO)
Eclo 47, 2-11; Sal 17, 31.47.50-51; Mc 6, 14-29

EVANGELIO: En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de Él. Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en Él». Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos». Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabe­za de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

REFLEXIÓN: Herodes recibe la Buena Noticia del Reino de Dios que se hace presente en Jesús y reacciona evocando su crimen contra Juan Bautista. El recuerdo del martirio de Juan pone en evidencia tres cosas: la vida desordenada de los poderosos, la amenaza que este tipo de vida representa para el ministerio profético y, tercero, el anuncio de la muerte de Jesús como profeta. Herodes y Herodías reflejan la decadencia moral donde los caprichos inescrupulosos y superficiales amenazan la vida de las personas y los pueblos. Ellos son personajes que contrastan con la sabiduría y la entereza de los profetas.

ORACIÓN: Señor, en medio de los peligros, te invoco y tú me escuchas y respondes.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 6 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

SÁBADO 07
Beato Pío IX, papa
1 R 3, 4-13; Sal 118, 9-14; Mc 6, 30-34

EVANGELIO: En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Vengan ustedes a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

REFLEXIÓN: La misión es el termómetro de la madurez de los discípulos. Cuando ellos se reencuentran, evalúan su experiencia apostólica y se dejan formar por Jesús. La pedagogía discipular también incluye el descanso, es decir, un tiempo de calidad con el Señor y con los hermanos para reponer fuerzas, fortalecer los vínculos fraternos y mantener viva la perspectiva del Reino de Dios en la misión. Las necesidades del pueblo de Dios son permanentes, pero la buena actitud del discípulo misionero para acogerlas y responder a ellas dependerá de su vida interior, de su espiritualidad. Esta consiste en ver la realidad con los ojos de Jesús y sentir el clamor de los que sufren con las entrañas del Buen Pastor.

ORACIÓN: Enséñame, Jesús, a ser tu discípulo misionero. Quiero ver a las personas con tus ojos y, como tú, sentir sus sufrimientos en mis entrañas.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 7 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

DOMINGO 08 - V del Tiempo Ordinario
Santa Josefina Bakhita, virgen (ML)
Is 58, 7-10; Sal 111, 4-9; 1 Co 2, 1-5; Mt 5, 13-16

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en los cielos».

REFLEXIÓN: Jesús nos recuerda hoy que somos sal de la tierra y luz del mundo. Estas comparaciones son un gran desafío, nos advierten que la felicidad se alcanza mediante la entrega de sí mismo. La sal se disuelve para dar sabor y la luz de la lámpara se consume para iluminar. Dios quiere eso de nosotros: darle sabor de Cristo a la vida e iluminar los ambientes más oscuros del mundo debido a la falta de la esperanza y alegría del Reino de Dios. Eso sí, como discípulo misionero, no puedes perder de vista que puedes perder tu identidad gastándote en aquello que no aprovecha, y más bien te roba la vida, la alegría y la esperanza.

ORACIÓN: Envía tu Espíritu, Señor, para que renueve el sabor de nuestra sal y avive la luz de nuestras lámparas.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 8 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

LUNES 09

1 R 8, 1-7.9-13; Sal 131, 6-10; Mc 6, 53-56

EVANGELIO: En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

REFLEXIÓN: El Evangelio recuerda insistentemente que la gente buscaba a Jesús y le pedía que tuviera misericordia de sus enfermos y convalecientes. Esta es una de las experiencias más importantes que todavía hoy podemos vivir cuando dejamos que nuestros sufrimientos se encuentren con la misericordia de Dios. De allí nace la salvación. Cuando descubrimos la fuente de la vida y la salvación, no importan las distancias ni las dificultades; estaremos siempre sedientos del amor que puede ofrecernos Jesús e iremos tras Él. Seremos siempre los buscadores de la fuente de la vida. Dejémonos formar por la fe del pueblo más sencillo, que sigue buscando y tocando con sus manos al que tiene el corazón manso y humilde: Jesús.

ORACIÓN: Te busco, Señor. Tengo sed de ti. Te presento a nuestros hermanos enfermos y los pongo en tus manos misericordiosas.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 9 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

MARTES 10
Santa Escolástica, virgen (MO)
1 R 8, 22-23.27-30; Sal 83, 3-5.10-11; Mc 7, 1-13

EVANGELIO: En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anulan el mandamiento de Dios por mantener su tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre y el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero ustedes dicen: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son corbán, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permiten hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la Palabra de Dios con esa tradición que ustedes se transmiten; y hacen otras muchas cosas semejantes».

REFLEXIÓN: ¿Cómo es tu relación con Dios? ¿De corazón o solo en base a fórmulas y costumbres? Con frecuencia definimos nuestra fe como un conjunto de prácticas heredadas de nuestros padres o del entorno social, pero no implicamos nuestra vida en ello. Cuando los adolescentes se rebelan contra la autoridad de sus padres, incluyen en sus expresiones de «libertad» y «autoafirmación» declararse agnósticos, ateos o escépticos, no volver a la iglesia ni usar signos cristianos. Su rebeldía no es necesariamente contra Dios, sino contra las prácticas religiosas de sus padres. Preguntémonos: ¿perciben los jóvenes que la fe de la comunidad cristiana está profundamente arraigada en el corazón y produce frutos de solidaridad y justicia?

ORACIÓN: Señor, que mi relación contigo sea siempre sincera
y que implique toda mi vida.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 10 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

MIÉRCOLES 11
Bienaventurada Virgen María de Lourdes (ML)
1 R 10, 1-10; Sal 36, 5-6.30-31.39-40; Mc 7, 14-23

EVANGELIO: En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchen y entiendan todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿También ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina» (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

REFLEXIÓN: ¿Cómo te expresas? ¿Cuál es tu actitud ante los demás? Todo esto habla de lo que hay en tu corazón y necesita ser sanado. La preocupación de los contemporáneos de Jesús por los ritos de purificación lleva al Maestro a denunciar la incoherencia de sus actitudes. La religiosidad está centrada en lo exterior, pero los sentimientos y actitudes revelan un interior alejado de Dios. Esta antigua controversia judeocristiana se repite hoy cuando las apariencias pretenden esconder los verdaderos sentimientos. No nos debería extrañar que las críticas contra la comunidad cristiana, a menudo, tengan que ver también con su incoherencia entre lo ritual y los valores que expresa en su forma de tratar a las personas. 

ORACIÓN: Señor, pongo mi corazón en tus manos para que lo sanes y hagas semejante al tuyo. Que de él no brote sino tu misericordia.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 11 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

JUEVES 12
Santa Eulalia, mártir
1 R 11, 4-13; Sal 105, 3-4.35-37.40; Mc 7, 24-30

EVANGELIO: En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

REFLEXIÓN: Jesús vive una experiencia de aprendizaje que lo sorprende y le hace abrir las puertas del Reino cada vez más y más. En territorio pagano, una mujer (¿viuda, abandonada, divorciada, madre adolescente y soltera?) urgida por lo que más le importa en la vida —la salud de su hija—, clama la ayuda de Jesús con todas sus fuerzas, con cada fibra de su ser. La sabiduría honesta de esta mujer cambia el plan evangelizador de Jesús: «Los perritos también comen las migajas». Todavía conmueve nuestro corazón las palabras de esta madre creyente… Jesús muestra el amor de Dios a manos llenas en las periferias existenciales que suspiran porque el Reino de Dios se manifieste.

ORACIÓN: Jesús, que venga a nosotros tu Reino de amor, de compasión y de justicia.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 12 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

VIERNES 13
Santa Beatriz
1 R 11, 29-32; 12, 19; Sal 80, 10-15; Mc 7, 31-37

EVANGELIO: En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es: «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

REFLEXIÓN: «Effetá» es la orden que da Jesús a una persona imposibilitada de comunicarse. Esa palabra se ha usado por siglos en el rito bautismal. Implica la disponibilidad total del ser humano para abrirse a la escucha y al anuncio de la Palabra de Dios, dos actitudes esenciales de todo discípulo. Es decir, Jesús nos libera de aquellas trabas que nos impiden seguirlo, y lo hace en cinco pasos: nos acoge; crea un ambiente de confianza y profundo respeto; entra en contacto con nosotros mostrando su cercanía y compasión; nos libera de nuestras ataduras; y nos pide que este signo sea visto solo a la luz de su pascua, no como un espectáculo.

ORACIÓN: Señor Jesús, tu obra es perfecta y signo de tu amor por nosotros.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 13 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

SÁBADO 14
Stos. Valentín, Cirilo y Metodio, monje y ob. (MO)
1 R 12, 26-32; 13, 33-34; Sal 105, 6-7.19-22; Mc 8, 1-10

EVANGELIO: Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compa­sión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos». Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tienen?». Ellos contestaron: «Siete». Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobres ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

REFLEXIÓN: En el Evangelio de Marcos, esta es la segunda vez que Jesús, movido por su misericordia, decide alimentar a la multitud hambrienta que lo sigue (la primera fue en el capítulo 6). No se trata, sin embargo, de una repetición, sino de una nueva realidad en la que se acentúa la gran necesidad de la gente: siguen fielmente a Jesús, pero ya no tienen fuerzas y necesitan la intervención del pastor. En conjunto se percibe la armonía entre la actitud preocupada de Jesús por la gente, la prontitud de los discípulos para responder, la generosidad para ofrecer todo lo que tienen, la bendición que reconoce el don de Dios y la saciedad de una multitud con rasgos universales. Se resalta, asimismo, la perfección de las sobras para alimentar a otra multitud que vendrá.

ORACIÓN: Jesús, yo te sigo y nada temo, porque tú vas conmigo y no me dejas desfallecer.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 14 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

DOMINGO 15 - VI del Tiempo Ordnario
San Claudio de la Colombière
Eclo 15, 15-20; Sal 118, 1-2.4-5.17-18.33-34; 1 Co 2, 6-10; Mt 5, 17-37

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No crean que he venido a abolir la ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos. Porque les digo que, si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Han oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo les digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo les digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo les digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima—, la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. También han oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo les digo que no juren en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que su hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

REFLEXIÓN: El mensaje de Jesús se centra hoy en la plenitud de la ley o, en otras palabras, en cómo vivir una relación de alianza auténtica y transparente con Dios. Jesús cuestiona un vínculo con Dios basado solo en la observancia de normas. Él prefiere una relación sincera que revele las raíces más profundas de nuestra fe: «Han oído que se dijo a los antiguos, pero yo les digo». No se trata solo de afirmar: «Mi conciencia está tranquila porque yo no he matado a nadie», sino de preguntarnos si realmente amamos a los demás como hermanos y si nuestra actitud edifica su vida o la destruye. Lo mismo se puede preguntar sobre la relación de pareja y la práctica de la verdad.

ORACIÓN: Señor, escucho tu Palabra, te sigo y llevo tu ley de amor en mis entrañas.

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LUNES 16

St 1, 1-11; Sal 118, 67-68.71-72.75-76; Mc 8, 11-13

EVANGELIO: En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad les digo que no se le dará un signo a esta generación». Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

REFLEXIÓN: Después de un arduo ministerio en que la gente reconoce la autoridad de Jesús para predicar, sanar, alimentar y dominar las fuerzas de la naturaleza, sus opositores insisten en provocarlo. Quieren convertir el anuncio del Reino de Dios en un espectáculo. Jesús —según ellos— debía demostrar su identidad mesiánica. Aunque en el ámbito rabínico era habitual la discusión entre rivales, Jesús no se presenta como un maestro más. Ahora es el momento definitivo para escucharlo y seguirlo o para rechazarlo y buscar su muerte. Jesús es el signo de la cercanía del Reino. Adherirse a Él es la única y verdadera opción de vida. No hay otro signo.

ORACIÓN: Creo en ti, Jesús. Tú eres el signo liberador del Padre, tú eres mi Maestro y Señor.

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MARTES 17
Siete santos fundadores de los Siervos de María (ML)
St 1, 12-18; Sal 93, 12-15.18-19; Mc 8, 14-21

EVANGELIO: En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Y Jesús les ordenaba diciendo: «Estén atentos, eviten la levadura de los fariseos y de Herodes». Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes. Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué andan discutiendo que no tienen pan? ¿Aún no entienden ni comprenden? ¿Tienen el corazón embotado? ¿Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen? ¿No recuerdan cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil?». Ellos contestaron: «Doce». «¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?». Le respondieron: «Siete». Él les dijo: «¿Y no acaban de comprender?».

REFLEXIÓN: La formación de los discípulos está siempre amenazada por la falta de confianza en Jesús. El Maestro les muestra signos de la misericordia de Dios que invitan a la fe (confianza), pero ellos tienen el corazón endurecido. Es lo mismo que les decía Dios a los israelitas en el desierto: «Este pueblo es de dura cerviz» (Ex 32, 9). A los discípulos les cuesta aprender, no se dejan formar. Que Jesús haya alimentado a una multitud con lo poco que le ofrecieron parece un asunto ya olvidado. Su discusión evidencia esa incapacidad de abrir la mente, revela la «levadura» de los fariseos y herodianos: una actitud que, además de inflar el orgullo, cierra la mirada de fe y siembra una lógica de desconfianza hacia el Maestro.
Quiero ser dócil, Jesús, quiero dejarme formar por ti.

ORACIÓN: Dame un corazón nuevo que aprenda de ti a confiar
en el plan de tu Padre Dios.

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MIÉRCOLES 18 - MIÉRCOLES DE CENIZA
San Eladio, obispo
Jl 2, 12-18; Sal 50, 3-6.12-14.17; 2 Co 5, 20—6, 2; Mt 6, 1-6.16-18

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tienen recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad les digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

REFLEXIÓN: Hoy, de la mano de Jesús, comenzamos un camino espiritual de cuarenta días que nos lleva a su Pascua. Mateo nos invita a recorrerlo con tres actitudes: la limosna, la oración y el ayuno. La limosna es un acto de justicia y un gesto de misericordia hacia los más pobres. Hoy en día expresamos con ella el amor fraterno y la justicia social. La oración acompaña la limosna y muestra nuestra cercanía espiritual con los más pobres. El ayuno nos libera de los apegos para poder compartir con generosidad lo nuestro. Viviendo así el tiempo de Cuaresma creceremos en la relación con nuestro Padre Dios y con nuestros hermanos.

ORACIÓN: Desde lo más secreto de mi corazón, te digo, Jesús, que quiero caminar contigo a Jerusalén en misericordia, oración y libertad.

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JUEVES 19
San Álvaro, religioso
Dt 30, 15-20; Sal 1, 1-4.6; Lc 9, 22-25

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». Entonces decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

REFLEXIÓN: Al final del camino de la Cuaresma, se nos presenta la cruz de Jesús y su resurrección. Mientras tanto, seguimos al Maestro escuchando su voz que nos invita a discernir cómo avanzar: necesitamos aligerar la carga. Nuestro orgullo, nuestra excesiva preocupación por nosotros mismos, nuestras ambiciones, son pesos que hacen lento el camino. La negación de nosotros mismos, por el contrario, es una experiencia de liberación interior que nos dispone a caminar ágilmente. Ese es el gran triunfo de la vida: descubrir dónde invertir nuestras fuerzas para vivir plenamente. ¿En qué estás gastando tus esfuerzos, sueños, tu capacidad creativa? ¡Hazlo en algo que valga la pena!

ORACIÓN: Aquí estoy, Jesús, dispuesto a seguirte. Enséñame a caminar a tu ritmo. Muéstrame el camino de la libertad y la paz.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 19 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

VIERNES 20
Ss. Francisco y Jacinta Marto, videntes de Fátima
Is 58, 1-9a; Sal 50, 3-6.18-19; Mt 9, 14-15

EVANGELIO: En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».

REFLEXIÓN: Jesús no prohíbe el ayuno, pero recuerda que está relacionado con la penitencia y el duelo. El encuentro con Jesús es más importante que esta práctica ancestral. Jesús anuncia el Reino de Dios y nos muestra que este es el tiempo del gozo y la esperanza. Es la fiesta del perdón y la misericordia. Por eso, la imagen que usa es la de una boda, donde el esposo está con sus amigos y celebra la alegría del amor y la alianza renovada para siempre. No dejemos que la Cuaresma borre la sonrisa de la verdadera alegría y entristezca el espíritu de la verdadera caridad. Somos discípulos y discípulas de Jesús y celebramos su presencia en medio de nosotros.

ORACIÓN: Hoy, Jesús, celebro contigo la alegría del encuentro. Compartiré con mis hermanos este gozo de la nueva alianza.

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SÁBADO 21
San Pedro Damiani, obispo y doctor (ML)
Is 58, 9b-14; Sal 85, 1-6; Lc 5, 27-32

EVANGELIO: En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que comen y beben con publicanos y pecadores?». Jesús les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

REFLEXIÓN: El encuentro de Leví con Jesús es una explosión de misericordia y gracia. El llamado a la conversión y al seguimiento se transforma en un banquete que celebra la vida. A este festín son convidados muchos amigos y familiares de Leví, porque la presencia de Jesús sana y levanta de la miseria del pecado. Jesús nos da a todos una razón para vivir y desenmascara todas las dinámicas de muerte y esclavitud que llevan al ser humano a explotar a sus hermanos y a construir un mundo de injusticia. Jesús no condena, sino que se acerca y nos hace partícipes de la comunión para ofrecer a todos un camino de renovación y esperanza.

ORACIÓN: Jesús, mírame con compasión, sana mis heridas, perdona mis pecados y dame la gracia de la conversión.

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DOMINGO 22 - PRIMER DOMINGO DE CUARESMA
Cátedra de San Pedro, apóstol
Gn 2, 7-9; 3, 1-7; Sal 50, 3-6.12-14.17; Rm 5, 12-19; Mt 4, 1-11

EVANGELIO: En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Pero Él le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él solo darás culto”». Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

REFLEXIÓN: Luego del Bautismo, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para vivir el mismo camino seguido por Israel y experimentar la tentación del «calumniador», el padre de la mentira. En el bautismo, Jesús escuchó la voz del Padre que le decía: «Tú eres mi hijo amado». El tentador se vale de esto para lanzar sus artimañas: «Si eres Hijo de Dios…». Jesús debe afirmar el proyecto del Padre y su decisión de vivirlo hasta las últimas consecuencias. Para ello, primero, debe vencer la tentación de recurrir a los milagros en beneficio propio; segundo, tiene que evitar el deseo de manipular a Dios para sus propios intereses; y, tercero, debe superar la ambición de dominar a los demás, y, en vez de ello, afirmar la libertad del verdadero y único Dios.

ORACIÓN: Jesús, tú me enseñaste a decir «Padre nuestro» y a pedir que venga su Reino para todos nosotros y que se haga siempre su voluntad.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 22 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

LUNES 23

Lv 19, 1-2.11-18; Sal 18, 8-10.15; Mt 25, 31-46 (o bien Mt 6,7-15)

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del Hombre, y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante Él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme”. Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el rey les dirá: “En verdad les digo que cada vez que lo hicieron con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron”. Entonces dirá a los de su izquierda: “Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron”. Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará: “En verdad les digo: lo que no hicieron con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicieron conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

REFLEXIÓN: El tiempo de Cuaresma es propicio para que evaluemos nuestra vida, en particular, nuestras actitudes solidarias. La parábola de Jesús se repite a menudo en nuestra realidad: no reconocemos a Dios en el pobre. La limosna que se promueve en este tiempo no es la de unas monedas que dejan nuestra conciencia tranquila, sino la de la misericordia que no tiene medida, la de la justicia que reclaman aquellos que viven marginados. Así que, cuando ayudes a los demás, recuerda que de la misericordia y la justicia depende tu salvación.

ORACIÓN: Señor, sigues padeciendo hambre y sed, eres migrante, sufres en hospitales, vives el infierno de la cárcel. Ayúdanos a no cerrar nuestros ojos ante ti.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 23 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

MARTES 24
San Rubén
Is 55, 10-11; Sal 33, 4-7.16-19; Mt 6, 7-15 (o bien Lc 11,29-32)

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan. Ustedes oren así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también a ustedes los perdonará su Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas».

REFLEXIÓN: El Padrenuestro es el corazón del sermón de la montaña. A Jesús no le gustan muchas palabras para la oración, porque a Dios solo se le habla con el lenguaje del corazón. Él nos enseña una oración con siete peticiones. Tres de ellas refuerzan la presencia de Dios. La central es la petición del alimento que nos da vida cada día, resaltando que de Dios depende nuestra existencia y que nos confiamos plenamente a su plan de salvación. Nuestra participación en ese plan es para construir la fraternidad de la mano de la reconciliación. El perdón es la clave para que se fortalezca la comunión con Dios y se establezca definitivamente su Reino.

ORACIÓN: Padre nuestro, que tu Reino nos haga experimentar tu amor, fuerza que todo lo renueva y nos hace vivir como hermanos.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 24 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

MIÉRCOLES 25
Beata Ludovica de Angelis
Jon 3, 1-10; Sal 50, 3-4.12-13.18-19; Lc 11, 29-32 (o bien Mt 5,20-26)

EVANGELIO: En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y Él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del Hombre para esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

REFLEXIÓN: La desconfianza nos obliga a pedir pruebas de la veracidad de la palabra profética. Jesús no quiere caer en esa dinámica de relación que solo trae más rivalidad inútil. El signo es su predicación, su sabiduría, ¿por qué se niegan a aceptarlo? Las periferias reconocen al Maestro y lo siguen, pero sus adversarios rehúsan aquello que se les ofrece con generosidad. Esa misma obstinación y desconfianza es la que denunciaban los profetas de Israel. ¿Cómo te percibes frente a Jesús? ¿De mente abierta? ¿Reacio a aceptarlo? ¿O confiado y entusiasta?

ORACIÓN: Jesús, tu palabra y tus gestos nos conmueven y despiertan nuestra fe.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 25 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

JUEVES 26
San Alejandro
Est 14, 1.3-5.12-14; Sal 137, 1-3.7-8; Mt 7, 7-12

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de ustedes le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si ustedes aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden! Así, pues, todo lo que quieran que los demás hagan con ustedes, háganlo ustedes con ellos; pues esta es la ley y los profetas».

REFLEXIÓN: La oración vuelve a resonar en el discurso de Jesús en la montaña. La oración —dice— debe ser insistente, confiada. Perseverar en ella no es un acto de terquedad o repetición irracional; es una búsqueda, una actitud de salida que explora, una necesidad profunda de encuentro con Dios. Esa maravillosa aventura espiritual no es inútil ni estéril, por el contrario, ofrece frutos espléndidos. De ella brota la confianza: buscamos la fuente del amor, encontramos el amor en todas sus formas. Eso es lo que queremos para todos: que la voluntad de Dios se cumpla en todas sus criaturas, que venga su Reino de justicia y paz.

ORACIÓN: Padre nuestro, a ti acudimos confiados y te pedimos
que se haga tu voluntad en todos nosotros.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 26 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

VIERNES 27
San Gabriel de la Dolorosa, religioso
Ez 18, 21-28; Sal 129, 1-8; Mt 5, 20-26

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Han oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo les digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

REFLEXIÓN: ¿Matar e insultar tienen la misma gravedad? ¿No son demasiado radicales estas palabras de Jesús? Él considera que la plenitud de la ley y su cumplimiento nacen del interior del ser humano. Por lo tanto, necesitamos modelar el corazón para favorecer la comunión plena con Dios y con los hermanos. Podemos «asesinar» a alguien si no mantenemos viva en nosotros la caridad, la reconciliación, el perdón. Entonces seremos incapaces de controlar los pensamientos y emociones. Por ello, es fundamental evaluarnos a menudo, impedir que el enojo arraigue en nosotros. Mantener un corazón reconciliado y en paz es la clave para poder vivir en armonía con los demás. Es así como se agrada a Dios en tanto discípulas y discípulos de Jesús.

ORACIÓN: Hoy perdono de corazón a los que me han herido, Señor. También pido perdón a las personas que he ofendido y lastimado.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 27 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

SÁBADO 28
Beato Daniel Brottier
Dt 26, 16-19; Sal 118, 1-2.4-5.7-8; Mt 5, 43-48

EVANGELIO: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen, para que ustedes sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludan solo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por lo tanto, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto».

REFLEXIÓN: Amar a los enemigos rompe con todos los esquemas sociales y crea una nueva dinámica de relaciones humanas. Si amas a los enemigos, entonces estos dejan de serlo y comienzan a ser amigos. Es decir, ahora son personas que amas. Esta es una de las características propias de ser cristiano. Jesús lo vive muchas veces, sobre todo en la cruz (cf. Lc 23, 34), y lo mismo hace el diácono Esteban antes de morir apedreado (cf. Hch 7, 60). Ese es el camino de la verdadera perfección, según la escuela de Jesús. En efecto, el Padre Dios da el ejemplo con los signos de la vida cotidiana: el sol, la lluvia, todos recibimos por igual los dones de Dios. ¿No es hora de dejar a un lado las excusas que nos impiden perdonar?

ORACIÓN: Bendice, Señor, a quienes me han hecho daño; los pongo en tus manos. Enséñame a amarlos como los amas tú.

PARA ESCUCHAR EN AUDIO LA REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 28 FEBRERO 2026, HAGA CLIC AQUÍ:

 

 

 

 

PAULINAS
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